Paraiso bello!

Paraiso bello!

sábado, 19 de febrero de 2011

Entre un millón de soles

El primer rayo de sol ha penetrado la ventana, iluminando toda la habitación, levanta su hermoso rostro lleno de ilusión y alegría, su pálida tez empieza a recobrar los colores y ella rechazando la entrada triunfal del viento y de la luz, se esconde tímida entre las mantas, un olor dulce y perezoso la va dirigiendo involuntariamente hasta el más delicioso manjar, después de un tiempo, el aroma ha cesado y ahora ella se ha abarrotado de inocencia y exquisitas delicias, el nacimiento del agua la recibe entre danzas y cantos, mientras que la orquesta que le dedican, la rejuvenece y la vuelve a elevar entre sueños cumplidos, y los que faltan por cumplir, su mente ahora vuela lejos del dolor que la obliga a vivir esta fría realidad, siendo recibida por ninfas de toda especie, pasó junto a las náyades que le dieron la bienvenida invitándola a nadar con ellas en infinitos manantiales llenos de natural resplandor y cristalina belleza, millones de burbujas creaban cosquilleos infinitos alrededor de todo su cuerpo, haciendo que así mostrara su tímida sonrisa de marfil, que junto a la sinfonía de sus carcajadas, creaban una obra de natural alegría, cansadas ellas, de tanto jugar, se despidieron para dejarla junto a las hespérides, todas ellas se reunieron y en su honor crearon una orquesta, y entre escalas, arpegios, y acordes, empezaron a girar sobre las olas, primero en tiempo dolce, luego en moderato y finalmente en Allegro, se mecían entre el océano, haciéndolo danzar con ellas, primero forte, luego piano, luego forte, luego piano, forte, piano, forte, piano, y luego un cressendo hasta llegar de nuevo a forte, las oceánides despertando empiezan a hacer parte del espectáculo mientras que las hespérides se elevan para empezar a pintar de colores el cielo, cálidos amarillos, pálidos rozados, apasionantes rojos, suaves azules, creando así una obra imposible de plasmar en tela o papel, un arte cambiante llevando armonía a todos los rincones del alma, después de horas de eterna demostración de amor a un ser tan mágico, sencillo, tierno y paciente, empiezan a partir lentamente, las oceánides, se duermen en el océano para proteger a los seres que en el habitan y las hespérides se esconden entre los cielos, para dejar de ser vistas, y que ahora ellas formen parte del gran paisaje al que todos estamos acostumbrados a ver pero no a notar.

Después de presenciar algo tan divino, sus mejillas se sonrosaron, haciendo juego con las chispas de felicidad que sus ojos rebosaban, la luna escondida entre nubes al ver su resplandor decidió mantenerse oculta mientras ella la buscaba con curiosidad, al encontrase las vistas, ambas bellas y hermosas, inmaculadas y nacientes, de manera diferente pero sin capacidad de comparación, al tener igualdad de belleza, se quedaron contemplando un minuto de mil siglos y luego el cielo al ver tanta hermosura reunida lloró de felicidad, hasta que los ojos se le secaron y las estrellas amontonadas buscaban la manera de poder ser invitadas a las fiesta que el sistemas solar presenciaba, llegaron como invitadas con las mejores prendas que tenían, mientras las dos anfitrionas, una de la noche y la otra de la vida, viniendo la última vestida de culta mujer, irradiando belleza de todos los colores, ella es el centro de atención, un espectáculo sin nombre se presencia con su caminar y todos admirados la reverencias como una princesa dulce, suave, y tierna, y aunque a veces logran despertar su furia iracunda, pero ella se esconde entre su alma y luego vuelve radiante de cariño, amor y esperanza, la otra bella y dulce contrasta con la oscuridad, iluminando la vía de los perdidos, ambos cansadas regresan a su lugar, la una es llevada por el viento hasta volver a hacer parte de la realidad, y la otra girara siempre, haciendo que su justificación sea iluminar a los perdidos cuando se encuentren en la profunda y temerosa oscuridad.

Una pestaña cae en el profundo pozo de sus pensamientos, perturbando así sus aguas, vuelve en sí y ve de nuevo su reflejo, sus ojos pardos siguen siendo igual de profundos y sinceros, su mente sigue allí recordando todo lo que una vez le hizo daño, pero ahora no lo recuerda con dolor, si no con un especial cariño de recuerdos de amor, y sueño.

Se siente feliz, su espíritu se ha elevado, las ninfas y la luna le han dedicado un día para que ella vuelva a ser feliz, ¿pero acaso solo fue un sueño?, luego ve su hombro y ve la marca que ellas le han dejado, no ha sido un sueño, solo ha logrado viajar a un lugar al que no muchos logran acceder, ahora su belleza natural es más dulce y se realza más porque ahora ella sabe que la belleza no radica en el físico, y si fuera por esa razón tampoco habría problema alguno, ahora solo le queda no olvidar que fue la reina de su mundo, y que solo la sencillez y alegría la puede volver a llevar allá, sus castaño cabello rebelde, le recuerdan su rutina y sale a arreglarlo, mientras sigue con la sazón de recordar lo bello que es volver a ser feliz si se disfruta solo de la naturaleza y de lo que el mundo le trajo para disfrutar, además de todas los rostros conocidos que las ninfas le recordaron para que no olvidara el amor que le sienten por ser como es.

El primer rayo de sol ha penetrado la ventana, iluminando toda la habitación, levanta su hermoso rostro lleno de ilusión y alegría, su pálida tez empieza a recobrar los colores y ella rechazando la entrada triunfal del viento y de la luz, se esconde tímida entre las mantas, un olor dulce y perezoso la va dirigiendo involuntariamente hasta el más delicioso manjar, después de un tiempo, el aroma ha cesado y ahora ella se ha abarrotado de inocencia y exquisitas delicias, el nacimiento del agua la recibe entre danzas y cantos, mientras que la orquesta que le dedican, la rejuvenece y la vuelve a elevar entre sueños cumplidos, y los que faltan por cumplir, su mente ahora vuela lejos del dolor que la obliga a vivir esta fría realidad, siendo recibida por ninfas de toda especie, pasó junto a las náyades que le dieron la bienvenida invitándola a nadar con ellas en infinitos manantiales llenos de natural resplandor y cristalina belleza, millones de burbujas creaban cosquilleos infinitos alrededor de todo su cuerpo, haciendo que así mostrara su tímida sonrisa de marfil, que junto a la sinfonía de sus carcajadas, creaban una obra de natural alegría, cansadas ellas, de tanto jugar, se despidieron para dejarla junto a las hespérides, todas ellas se reunieron y en su honor crearon una orquesta, y entre escalas, arpegios, y acordes, empezaron a girar sobre las olas, primero en tiempo dolce, luego en moderato y finalmente en Allegro, se mecían entre el océano, haciéndolo danzar con ellas, primero forte, luego piano, luego forte, luego piano, forte, piano, forte, piano, y luego un cressendo hasta llegar de nuevo a forte, las oceánides despertando empiezan a hacer parte del espectáculo mientras que las hespérides se elevan para empezar a pintar de colores el cielo, cálidos amarillos, pálidos rozados, apasionantes rojos, suaves azules, creando así una obra imposible de plasmar en tela o papel, un arte cambiante llevando armonía a todos los rincones del alma, después de horas de eterna demostración de amor a un ser tan mágico, sencillo, tierno y paciente, empiezan a partir lentamente, las oceánides, se duermen en el océano para proteger a los seres que en el habitan y las hespérides se esconden entre los cielos, para dejar de ser vistas, y que ahora ellas formen parte del gran paisaje al que todos estamos acostumbrados a ver pero no a notar.

Después de presenciar algo tan divino, sus mejillas se sonrosaron, haciendo juego con las chispas de felicidad que sus ojos rebosaban, la luna escondida entre nubes al ver su resplandor decidió mantenerse oculta mientras ella la buscaba con curiosidad, al encontrase las vistas, ambas bellas y hermosas, inmaculadas y nacientes, de manera diferente pero sin capacidad de comparación, al tener igualdad de belleza, se quedaron contemplando un minuto de mil siglos y luego el cielo al ver tanta hermosura reunida lloró de felicidad, hasta que los ojos se le secaron y las estrellas amontonadas buscaban la manera de poder ser invitadas a las fiesta que el sistemas solar presenciaba, llegaron como invitadas con las mejores prendas que tenían, mientras las dos anfitrionas, una de la noche y la otra de la vida, viniendo la última vestida de culta mujer, irradiando belleza de todos los colores, ella es el centro de atención, un espectáculo sin nombre se presencia con su caminar y todos admirados la reverencias como una princesa dulce, suave, y tierna, y aunque a veces logran despertar su furia iracunda, pero ella se esconde entre su alma y luego vuelve radiante de cariño, amor y esperanza, la otra bella y dulce contrasta con la oscuridad, iluminando la vía de los perdidos, ambos cansadas regresan a su lugar, la una es llevada por el viento hasta volver a hacer parte de la realidad, y la otra girara siempre, haciendo que su justificación sea iluminar a los perdidos cuando se encuentren en la profunda y temerosa oscuridad.

Una pestaña cae en el profundo pozo de sus pensamientos, perturbando así sus aguas, vuelve en sí y ve de nuevo su reflejo, sus ojos pardos siguen siendo igual de profundos y sinceros, su mente sigue allí recordando todo lo que una vez le hizo daño, pero ahora no lo recuerda con dolor, si no con un especial cariño de recuerdos de amor, y sueño.

Se siente feliz, su espíritu se ha elevado, las ninfas y la luna le han dedicado un día para que ella vuelva a ser feliz, ¿pero acaso solo fue un sueño?, luego ve su hombro y ve la marca que ellas le han dejado, no ha sido un sueño, solo ha logrado viajar a un lugar al que no muchos logran acceder, ahora su belleza natural es más dulce y se realza más porque ahora ella sabe que la belleza no radica en el físico, y si fuera por esa razón tampoco habría problema alguno, ahora solo le queda no olvidar que fue la reina de su mundo, y que solo la sencillez y alegría la puede volver a llevar allá, sus castaño cabello rebelde, le recuerdan su rutina y sale a arreglarlo, mientras sigue con la sazón de recordar lo bello que es volver a ser feliz si se disfruta solo de la naturaleza y de lo que el mundo le trajo para disfrutar, además de todas los rostros conocidos que las ninfas le recordaron para que no olvidara el amor que le sienten por ser como es.

La niña loca está

La niña loca está.

A jugado con la luna,
Se ha caído, ha llorado.
Parece que ha creado un diluvio
ha oído débiles gritos
se oyen graciosos,
ha decidido reír un poco con aquella triste melodía,
sus lágrimas han secado en su bello rostro,
quedarán marcadas hasta que las borre la eternidad.
Se dirige con prontitud al eterno calor del sol,
intenta jugar con él,
éste le da la espalda y la quema,
que furiosa se ha puesto,
ahora sus caudalosas lágrimas vuelven pero esta vez no cesan,
corre detrás de su madre resignada,
y le ha contado su desgracia,
ésta la calma,
pero la niña culpa al cosmos,
el compositor de sus penas.

La niña loca está,

se ha querido esconder

ha corrido por doquier

tropieza mas de diez veces

y no para de correr,

por fin se cansa

le ha dado sed

coge un vaso de leche y toma un sorbo

lo deja en cualquier lugar sin darle importancia,

ha alcanzado a un astro

lo toma,

como inocente ave juega con él,

lo ha tirado lejos y ha vuelto a tomarlo,

sin darse cuenta tumbó la bebida,

la niña loca ha creado un verdadero desastre,

su madre se da cuenta y la reprende.

De nuevo culpa al cosmos,

ha creado caos

ha vuelto a llorar

se ha cansado ya,

en un último esfuerzo por dejar de llorar,

visualiza nueve cuerpos alrededor del sol,

hace triquiñuelas,

finalmente elige el tercero más cercano a la bola de fuego,

se ha acostado en él,

ha quedado completamente profunda,

duerme tranquilamente,

cinco lágrimas caen antes de sumirse completamente en su inimaginable sueño

con ella crea caudales

empieza a resurgir nueva vida.

La niña loca está,

ha querido descansar

ahora su locura duerme

mientras se crea en el mundo el principio del fin

de lo que es ahora su tierna belleza,

su madre desde lo alto,

la ve con cariño

la admira,

la cubre con una manta,

y la deja descansar.

La niña que dormida está se voltea,

el planeta se estremece

mientras ella se acomoda,

la vida resurge,

pero para los que habitan el planeta

todo será incierto

por lo menos hasta que la niña loca despierte.

¿Qué ser, que viera su rostro tierno y puro creería en la existencia del mal?

Ninguno, por que al verla sabrían que el mal,

sólo lo crean ellos con su pensar...

Lúgubre belleza de sueños perdidos

Esa mujer pintada de lúgubre rosa, navegó entre tristes pensamientos, frente a su pálido cuerpo, un espejo indiferente la veía con crueldad, aquel reflejo de tonalidades grises, azules y blancas, denota su frágil espíritu; sus cristalinos ojos a punto de crear diamantes traslucidos, revelan una historia triste y delirante; sus parpados caídos demuestran como su alma ha ido muriendo con el tiempo; su largo, negro y rizado cabello cae sin vida sobre sus redondos y rígidos senos, sus erectos pezones dejaron de tener la fuerza de alguna época.

Observó su vientre sin ánimo, sus largas piernas ostentaban su debilidad, temblaban y con dificultan la lograban sostener, cuando el diluvio proveniente de su rostro empezó, sus piernas cedieron dejándola caer sobre la inerte silla que a su espalada se encontraba, después de meditar durante horas, recobró el aliento y como impulsada por continuar con aquella tediosa rutina se vistió, arregló su alcoba, se quedó observando el paisaje, el viento atronador intentó cruzar la ventana, ella involuntariamente la abrió, entraron ráfagas de olores dulces y ácidos, era época de vuelo de cometas, ondeaban y coleteaban, jugando a querer escapar, pero no lo hacían aunque tuvieran posibilidad, por miedo a perderse y quedar en completa soledad.


Observa con atención, pensamientos del pasado se acercan cautelosamente abriendo su temible boca para tragar lo que le queda de vida a aquella sombría silueta posada en la ventana, ésta reacciona y al verlos acercarse los espanta como puede, sus ojos vuelven a humedecer, el recuerdo del pasado sigue latente, no se esfuma, queda allí, y al igual que un parasito, aprovecha cualquier desfase para seguir absorbiendo vida, dándole una molestia más al que lo aguarde, mientras el parasito disfruta de aquel dulce placer de crear dolor, empieza a ocupar un lugar tan grande que oprime el corazón, no lo deja actuar como debe, cada vez más, sus latidos se van perdiendo y apagando.

Vuelve a respirar, se llena de suaves olores, es momento de dulces pensamientos, se levanta, busca en el cajón más cercano unos chocolates, los ha coleccionado durante años, están por todas partes, pero jamás ha comido uno solo desde aquel día, día de espada, una de doble filo, en el primero, reflejo de alegría y belleza y por el otro de dolor y tristeza. Ahora es distinto, sigue cogiendo otro, lo toma, lo abre, lo huele, lo siente y finalmente lo saborea, le llega un pensamiento alegre, sus mejillas se sonrosan, el frío que ha sentido en los últimos años se empieza a perder, toma otro y repite el mismo procedimiento, sus ojos de gris pálido empiezan a cobrar vida en contraste con el resto de su cuerpo, de nuevo, un rayo de alegría vuelve a iluminar su interior. Repite esto hasta agotar la existencia de chocolate en su habitación, probó de toda clase de chocolates y de toda forma también, está rebosante de alegría, la sangre le hierve, se desviste, primero se quita la blusa color negro, que es mucho más grande en comparación con su diminuto cuerpo, observa su ombligo, es pequeño y alargado, ya no está pálido, ella lo nota y sonríe para sí, deja mostrar una tez blanca sonrosada, su espalda ahora recta, armonizaba a la perfección con sus limpios y suaves hombros, se fue quitando el resto de la ropa a excepción de las prendas interiores, sus piernas, ahora fuertes, mostraban un bello arco, sus pies delgados le daban una fuerza superior a todo su cuerpo, sus colores, antes grises se esfumaron juntos con el olor de la niebla, vio el cielo despejado y antes de hacer cualquier otra cosa, subió a la silla que se encontraba en su escritorio, buscó a ciegas la caja que se encontraba en lo más alto y alejado de la repisa, que a su vez, se encontraba a la derecha de su puerta y a la izquierda del escritorio, cuando la encontró, saco la carta y la rosa ya marchita que una vez, el que intentó matar su delicada alma le dio un día de dulce y tierna primavera, bajó con ambas cosas en la mano derecha y con la izquierda palpó por última vez sus labios, y recordó por un minuto aquel beso inolvidable que la convirtió por ese momento en la mujer más dichosa en el universo, pero que a la vez, fue la puerta al abismo de sus penas y desdichas, cuando volvió en sí, buscó inmediatamente con su mano libre dentro del armario la espada que obtuvo de la herencia de su padre, era de plata, con incrustaciones de rubíes y zafiros, la alzó con fuerza, y con ella, cortó sobre su piel, en lado derecho de la cadera lo que le quedaba de ropa, dejando mostrar una gran mariposa negra llena de vida, y con otra fisura más profunda en la espalda, soltó la prisión en donde sus senos se encontraban cautivos, dejándolos respirar, su piel, suave como los melocotones emanaba un olor de dioses, la sangre que salía de las fisuras le dio un bello contraste con su blanca y sonrosada piel, sus labios, se volvieron rojos como el carmín, iguales a los de aquella lejana época en la que atraían la mirada de cualquier tipo de espectadores, salió por la ventana, y corrió como nunca antes, junto con la rosa marchita, la carta dañada y envejecida, y la espada ensangrentada, las cometas continuaban ondeando, cuando llegó al abismo abrió los brazos y se lanzó, como intentando volar, rebosante de alegría y con la presión que el aire ejercía mientras caía, se clavó la espada en el corazón atravesando por completo el pecho hasta llegar a la espalda, su alma por fin libre, se elevó junto con las cometas, mientras su inerte y desnudo cuerpo seguía cayendo con una sonrisa aun en el rostro, las cometas de la fuerza que el viento ejercía, no soportaron estar más tiempo retenidas, millones de cuerdas se rompieron en segundos dejándolas libres mientras volaban todas ellas junto con la nueva mujer que ahora lograba ser parte de un todo y a la vez de la nada, el cuerpo se esfumó antes de caer, la espada, cayó sobre el cálido césped atravesando la carta y llenándola de sangre a su vez, mientras un rosal, crecía en segundos a su alrededor, desprendiendo un olor tan fuerte a chocolate, que nadie, ni en millones de años pudo explicar la razón de su procedencia.

Aquel viaje


¿Quién podría llegar a imaginar que aquella de sonrisa reluciente, que habla con la luna, y vive en un profundo suspirar, es la dueña de la misma que noches enteras confiesa a la noche las tristezas de su alma?, ¿quién podría llegar a imaginar que aquella esbelta espalda que se ve hoy tan ligera, es la misma que tantas veces ha tenido que cargar con él con el peso de tantas angustias?, es esa, la misma que ha decidido por un día parar, se levanta majestuosa, su larga cabellera, recolección de mil recuerdos, lo recoge por encima de sus hombros, para dejar al descubierto por una vez su más grande debilidad, esta vestida de intenso pardo, que contrasta con su lúcida piel, aquellos ojos lo único que esconden es el dolor que se ha penetrado tan profundamente en su ser, ese mismo que cuando intenta salir lastima más sin dejar cicatrizar; la espada que atraviesa el alma debe salir de su cuerpo siendo halada solo una vez, pero se necesita coraje, y aun no tiene suficiente, tiene miedo, necesita seguridad, pero nadie la ayuda, se siente tan sola, que ha decidido por una noche olvidar.

Camina sobre ese mar profundo y oscuro, dejando atrás los suspiros que atormentan su alma y corazón destrozados, llega finalmente a la orilla y se encuentra con un par de ojos tan profundos que la envuelven con su mirada, la intentan proteger, pero olvidó, antes de abandonar aquella fría estancia, destruir esa muralla que la mantiene prisionera en su infelicidad, la derrumba como puede, pero su voz se ha perdido, le queda hablar con la mirada y con el alma, pidiendo auxilio para poder volver a hablar del mundo, pero lo único que sale de sus labios es un insignificante sonido, que no logra tener coherencia alguna, su voz se ha perdido y lucha como puede por volver a encontrarla, pero se siente tan abrumada por aquella mirada cálida y alegre, que pronto olvida la razón de su preocupación, esos ojos con el tiempo se vuelven fríos e imparciales, tímidos e indiferentes, y vuelve ella a recorrer los pasos antes hechos para encontrar su voz, para recoger sus penas, para recordar el lamento, y soltar su ensortijado cabello, para que de sus ojos antes vivaces, siga brotando el mar en el que antes caminó, la luna vuelve a su estado de eterno oyente mientras ella observa su reflejo y después de algún tiempo encuentra aquella flecha que le sigue lastimando pero que no logra matarla.

Sonríe una vez más la toma entre sus manos y la saca de su alma, se encuentra sangrando en sus manos ahora, sonríe, mientras siente un alivio desbordante, ha conocido la verdadera felicidad, sabe que aquél de mirada dulce le ha dado valor, pero aun así, sigue sufriendo.

Ya no queda nada, ha esperado demasiado, se levanta aun con la espada, la flecha, la daga en manos, ya no sabe lo que es, acaricia su hoja y un corte atraviesa su palma, camina con dificultad, lanza aquello a las profundidades del mar, mientras sus ojos claros, inocentes, cansados y ahora llenos de tranquilidad, cesan de llorar, se viste del color de la luna, mientras la sangre de su alma empieza a brotar también por el cuerpo, manchando así parte de su ropaje, danza mientras sube a la roca más alta, de la colina de la soledad, llega así al abismo y la inseguridad que siempre la ha acogido la deja libre por fin, se eleva y mientras la encantadora brisa la desviste entre juegos dejando en el aire sus erguidos y blancos senos, ella recuerda lo que fue la felicidad de aquel al que siempre amó, y la felicidad de aquel que amó tan solo una noche, cae así a la profundidad del mar, mar que nació de sus lágrimas, y se deja hundir hasta que la presión hace de las suyas oprimiendo tristezas y alegrías, dolores y alivios, lágrimas y sonrisas hasta que lo único que hace prevalecer su recuerdo es aquella brisa que juguetea con su vestido blanco manchado de sangre que termina convirtiéndose en nubes de canto que se mesen en las noches de profundo silencio, e inocente alegría, dejando oír muy rara vez una risa alegre y divertida de cuando sintió que amaba y su amor por fin era correspondido.

jueves, 10 de febrero de 2011

sábado, 5 de febrero de 2011

Hay duda q dudo

Que se ha de hacer cuando lloras en silencio?
Como ocultar la tristeza, como estar en medio del paraíso y ver como va todo desapareciendo lentamente?

Lágrimas salen sin dar cuenta de que no es momento.
No esconden facilmente como años atrás cuándo por cosas sin sentido se lloraba, y para esconder aquella roja cara, esos ojos irritados, y el rostro triste, no es suficiente con agua y jabón

No es suficiente con sonreir, por que en vez de eso sale una triste mueca, como si algo supiera amargo, y es que todo sabe amargo.

Por que escribo solo cuando estoy triste cuando siento que no todo es perfecto y cuando entiendo que no es que el mundo ni nadie la tenga contra mi, sino que es simplemente la vida, y que hay tanto de lo uno como de lo otro, pero las cosas lindas, la felicidad es tan deliciosa que cuando sientes que la vez perdér todo se ve oscuro.

Y porque no escribo cuando estoy feliz?
Porque se oye muy cursi, porque pareciera que viviera en una bombita de fantasia, he querido escribir tantas cosas y tantas veces, pero simplemente me siento y no puedo, he estado euforica, y alegre, canto y rio

Y ahora solo si acaso yo me percibo, estoy sentada sin querer pensar mucho solo escribo, para desahogarme, me desahogo con letras que no sé si seguiran existiendo algun dia, por que las borraré, escribo lo que llega a mi mente sin ton ni son, con expresiones que seguramente no se dicen, con errores gramaticales, ortográficos, sintaxicos y demás todo por que solo quiero pensar en otra cosa, esta posibilidad de buscar las palabras adecuadas aun cuando se que todo puede estar mal dicho, me llena la mente, me entretiene, como si fuera una tarea, un trabajo a presentar, ahora me estoy calmando

Estoy tiritando de frio y no me quiero arropar, quisiera que el llegara y me arropara me abrazara y sin que yo le pidiera nada me explicara todo, hoy duerme en mi casa
y será la ultima noche que así será con la plena conciencia de que mi familia está en casa,
podria decirle que viniera y quiero hacerlo
pero y si tengo yo razon? No estaria siendo condecendiente?
Y si no tengo razón para que botar lágrimas en vano?

Solo se que esta pena me atormenta, no quiero dudar pero dudo, preferiria que el dudara de mi y yo luego reirme y explicarle lo tonto que ha sido por dudar, pero el no me demuestra q soy tonta al dudar, entonces sigo dudando y cada vez más

No tengo nada q decir quiero abrazarle aunque no lo merece
Quiero llorar aun más pero los lloriqueos deben cesar
Intentaré controlarme
y confiaar
o desconfiar?

domingo, 15 de agosto de 2010

Pajarillo!

Un pájaro curioso entró en mi casa
intentó salir de ella mas atrapado quedó en mi ventana
como asustado estaba por mi presencia humana
revoloteó chocando muy duro contra la ventana.

Inmediatamente esta le abrí
pero del susto no sabia a donde ir
La segunda también se la abri,
pero sin resultado intentó salir.

Lo tuve que agarrar
aunque no se quizo calmar
para poderlo liberar
de esa trampa tan sagaz.

Trampa invisible
Pero tangible.
Pájaro agraciado
pero despistado.